24/08/2004
"Hablemos en serio"
Por: Gustavo Maffini
En la vorágine informativa de los últimos días, muchas noticias pasan, se leen, se incorporan y, antes de poder procesarlas, un nuevo aluvión nos llega y, generalmente, resulta dificultoso separar adecuadamente la paja del trigo.
Vayamos por partes.
En toda gestión de gobierno, la armonía entre poderes es fundamental, para poder dar celeridad y eficacia a los mecanismos que permiten responder en tiempo y forma ante determinadas demandas de la sociedad.
Obviamente, la responsabilidad de concretar efectivamente las respuestas está en manos del Poder Ejecutivo, que es el encargado de llevar adelante la Gestión de Gobierno, para TODOS los misioneros. Pero nuestro sistema de Gobierno posee tres patas fundamentales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) por lo que, por más buena voluntad que posea, el Poder Ejecutivo no puede, por sí sólo, gobernar eficientemente si no es acompañado adecuadamente por los otros poderes.
Tal vez el frenesí de noticias –muchas veces contradictorias entre sí- no nos permite “parar la pelota” por un rato, y tratar de ver, más allá de los hechos circunstanciales, un panorama general de lo que está ocurriendo en estos días.
La Cámara de Representantes se ha constituido, en los últimos tiempos, en una especie de “máquina de entorpecer” la Gestión de Gobierno. Ley sobre ley (y no olvidemos que estamos hablando de LEYES, vale decir, de los pilares fundamentales que establecen las reglas mediante las cuales podemos convivir como seres civilizados, y que no deberían bajo ningún punto de vista ser utilizadas como “armas de guerra” ni para cuestiones particulares) se han dedicado sistemáticamente a poner “palos en la rueda” en todos los sitios posibles e imaginables a esta gestión, en la mezquindad absoluta de pensar que así están “ganando terreno”, con la torpeza de no darse cuenta de que sus acciones no perjudican a un gobierno ni a un gobernador determinado, sino al pueblo de Misiones, a gente real que vive y sufre, a personas con nombre y apellido.
Tal vez no estén habituados, pero de todas maneras invito a los diputados de la oposición a hacer un pequeño ejercicio de honestidad: esa incipiente vida que fuera sesgada cruelmente por el hambre recientemente, esa muerte que tan aparatosamente han USADO -mediáticamente y sin ninguna vergüenza ni respeto- para intentar desacreditar a una gestión de gobierno que está haciendo todo lo posible para atender las necesidades de la gente y no las de los políticos; ¿no se habría salvado si no hubiesen entorpecido el camino que permite que la asistencia llegue más rápidamente a destino?
Dejémonos de pavadas y HABLEMOS EN SERIO: ustedes conocen bien la respuesta.
|